Ahorra comiendo sano

Vive mejor

Crisis, vacas flacas, apretarse el cinturón, recesión económica y sueldos que no llegan a fin de quincena pareciera ser de lo único que se habla hoy día, y si bien es cierto que la situación económica por la que atraviesa nuestro país no es la mejor, en Vive con Crédito somos de la idea de aportar soluciones y alejarnos lo más rápido posible de las lamentaciones.

Una primera solución para que nuestro sueldo nos alcance es suprimir de nuestro presupuesto gastos por actividades que podemos sustituir por otras, pero de este tema ya hablaremos en otro post, porque el día de hoy nos toca irnos hasta la cocina para descubrir todo lo que podemos hacer para alimentarnos sanamente sin invertir grandes cantidades de dinero.

Antes de leer estos tips, saquémonos de la cabeza que la falta de dinero es igual a tener una mala alimentación. Si bien es cierto que a veces, por la misma dinámica de nuestras actividades, nos vemos en la necesidad de comer en la calle; hacer de esta actividad una costumbre encarece nuestro presupuesto mensual y aumenta nuestra talla de ropa.

La clave está en no caer en la monotonía, echar mano de la imaginación y combinar ingredientes. Esta vez no sólo se trata de ahorrar dinero, sino también de ganar salud.

El método de la abuela: Recuerdas cuando la abuela llegaba del mercado con su bolsa cargada de frutas y verduras, seguir este ejemplo nos ayudará a ahorrar mucho dinero. Antes que todo haz una lista de lo que deseas comer en la semana y en base a ella anota los ingredientes que necesitarás.

Prioriza frutas y verduras, de preferencia que sean frescas pues además de conservar un mejor sabor, son más baratas cuando están de temporada. Recuerda incluir siempre tu fruta favorita, esta te servirá para matar el antojo de esos días en los que quieres salir disparado a la tienda por un pastelillo o comida chatarra.

Si vas a comer carne -porque freírla es fácil y rápido-, te recuerdo que su costo es lo que más va a elevar tu presupuesto, por lo que sugiero que limites tu ingesta de carne para unos cuantos días de la semana y el resto reemplaces esas proteínas con algunas leguminosas como: fríjol, lenteja y garbanzo, acompañados de cereal o huevos. Aunque si de plano eres de los que sin carne no puede vivir, entonces analiza los precios de lo que estás comprando, te darás cuenta que hay una amplia variedad en los precios por kilogramo entre un tipo de carne y otra, esto se debe a que hay más demanda de un corte que de otros. Si navegas contra esta estrategia encontrarás precios mucho más económicos de lo que te imaginas.

Para refrescarse nada mejor que agua de fruta de temporada y ahorrarnos el dinero del refresco. No está demás decir que nos ahorraremos muchas calorías. Ni que decir del agua fresca. En realidad es la única bebida que realmente te quita la sed, beneficia a tu organismo e incluso te ayuda a adelgazar.

Sustituye ingredientes: Un básico en la cocina es el aceite, desafortunadamente los que contienen menos grasas malas y colesterol suelen ser los de precio más elevado, pero un buen reemplazo y mucho más económico es el uso de mantequilla o margarina. Con ella puedes freír pescado, pollo, verduras al vapor y hasta huevo, es más nutritivo, más sabroso y más barato.

Aprovecha las ofertas: La competencia entre las principales cadenas de autoservicio es muy fuerte, sobre todo en precios, y nosotros podemos sacar provecho de ello. Estemos atentos a las ofertas de cada tienda y saquémosle jugo a las mismas.

Ya ahorramos en comida, pero a la hora de cocinar también podemos economizar en otros rubros como estos:

Ahorra energía: Ya sea en microondas o directamente en la estufa, recuerda tapar los alimentos que estás calentando o cocinando, así conservarán más el calor y utilizarás menos tiempo para su cocción, ahorrando gas o energía según sea el caso. En el caso específico de la estufa, puedes apagarla o disminuir la flama 5 minutos antes de que se terminen de cocinar, con el calor guardado en las parrillas y dentro de la misma olla es suficiente para que tus alimentos alcancen su punto exacto de cocción.

Utiliza trastes pequeños para cocinar: A menos de que tengas una familia grande, lo mejor es utilizar sartenes y ollas pequeñas para cocinar. Se calientan más rápido y en consecuencia utilizas menos gas, requieren de menor cantidad de aceite para cocinar tus alimentos, se lavan con menos cantidad de jabón y agua, y para guardarlos no necesitas tener mucho espacio.

Omite compras innecesarias: Toallas de papel, plástico adherible para tapar o envolver comida y bolsitas abrefácil son elementos que podemos sustituir por un trapo y contenedores de plástico con su respectiva tapa. Nos van a durar por mucho tiempo, haremos una sola inversión y no generamos tanta basura.

Alejarse de la comodidad de los restaurantes y la comida preparada no es fácil, pero la recompensa será gratificante, además de que te da la oportunidad de estar más tiempo en casa haciendo actividades productivas que puedes compartir con la familia. Es un buen pretexto para alejarnos de la sala de televisión como centro de reunión familiar, en donde la comunicación es inexistente. Cocinar en casa nos da la oportunidad de regresar a la cocina, como lo hacían nuestros abuelos para convertirla de nuevo en un centro de convivencia familiar. Nos gustaría saber cuál es el truco de cocina que a ti te ha funcionado. Compártelo con nosotros.

Vitonica

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