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Vive sin deudas malas

La deuda mala

En otras ocasiones hemos definido la deuda mala como aquella que daña tu patrimonio. La mayor parte de las veces se debe a un exceso de confianza respecto a nuestra capacidad de pago y a un desinterés por conocer las condiciones de los créditos. Siempre hay excepciones, pues hay personas que caen en problemas de pagos por que es imprevistos por pérdida de empleo o por una emergencia. Pero para los buenos previsores, esto también se puede se puede resolver con la creación de un fondo de emergencia.

La deuda buena

Hay un efecto psicológico entre la diferencia de las palabras deudas y créditos. Cuando pensamos en créditos sentimos que es un dinero que estamos por recibir, mientras que si pensamos en deuda, sentimos que es un dinero que debemos de pagar. En realidad, es lo mismo. Estamos adquiriendo deuda con un crédito. Pero visto asi ya no suena tan agradable.

El crédito es un préstamo que consiste, desde la perspectiva personal, un adelanto de nuestros ingresos. No es un favor, no es un regalo, es sólo un adelanto. Se trata de un negocio en donde una institución gana por darnos un dinero que recibiríamos después.

Por lo tanto debemos tener en mente que vamos a endeudarnos solo porque nos conviente. ¿Cuando ocurre eso? Cuando el beneficio es necesario o conveniente antes de que podamos reunir el dinero para pagarlo. Una cuna, por ejemplo, debe tenerse para que el bebé duerma ahí, si tardamos tres años en reunir el dinero para una cuna, entonces el crédito es conveniente. Este criterio justifica la compra de casas y en un menos sentido el de automóviles

También puede ser conveniente porque la compra significa un ahorro superior al pago de los intereses que nos costará un crédito. Uno se endeuda para aprovechar una oportunidad ya que al final el pago será menor y por lo tanto nos favorece.

Los créditos que nos convienen son aquellos que benefician nuestro patrimonio y que no implica un gran riesgo pagarlo. A estos créditos podemos llamarlos deudas buenas.

Es importante aprender a planear y conocer lo necesario para desarrollar la capacidad de tomar sólo deudas buenas, este blog tiene ese enfoque pues consideramos que, al final, todos vivimos con crédito, por lo tanto es mejor hacerlo bien que pensar que se puede evitar y no logarlo o, peor aun, no poder aprovechar las oportundidades.

Cómo alejarse de las deudas malas

La única forma de mantenernos sin caer en deudas malas es revisar cuidadosamente los créditos que tomamos. Una medida necesaria es aprender a usar la tarjeta como totalero, es decir como medio de pago. Esto se logra pagando el importe para no pagar intereses que aparecen en los estados de cuenta.

Este primer paso es necesario porque los créditos de las tarjetas son revolventes, es decir cambian constantemente el saldo total y la pérdida de control puede ser inmediata si no sabemos administrarnos.

Una vez que tengamos bajo control nuestras tarjetas de crédito, lo demás será más fácil pues el trámite de otros créditos nos permitirá analizar si es una deuda que nos favorece o pinta para convertirse en mala

Beneficios de no tener deudas malas

Si has estado en una situación en donde las deudas malas te agobian, entonces entenderás que el sentimiento de libertad que te da el estar libre de dudas malas. Pero hay mucho más pues al liberarte de preocupaciones tu mente se agudizará

Las personas que están libre de deudas malas, afirma AJ Smith, una periodista experta en finanzas personales, tienen las siguientes características en común:

  1. Prestan atención a detalles. Las personas que no tienen adeudos vigilan de cerca sus finanzas personales, se dan cuenta, por ejemplo que un gasto se repite en su estado de cuenta y acuden a aclarar para verificar si hay un error. Lo mismo hacen con todas sus finanzas por lo que son menos propensos a sobregirarse ya que tienen muy presente los pagos que tienen que hacer en la siguiente quincena o mes.
  2. Investigan por su cuenta. No dejan todo al contador o confían en lo que dicen los estados de cuenta. Tienen información suficiente para pedir a los profesionales que le atienden que investiguen por ellos los beneficios a los que pueden tener derechos. Por ejemplo, en compra de seguros de autos hay diferentes tipos de seguros (y algunos de ellos son sumamente baratos), por lo que no se guían sólo por lo que les dice su asesor de seguros. Lo mismo ocurre con las tarjetas de crédito o cualquier otro servicio financiero que contratan.
  3. Buscan hacer más con menos. Las personas libres de deuda viven con menos dinero de lo que ganan, lo que les permite guardar dinero para dedicarlo a planes más ambiciosos como comprar una casa o invertir en activos que a su vez le generen más dinero, pueden mejorar sus planes de jubilación también.
  4. Piensan a largo plazo. Su enfoque no está en la gratificación inmediata, lo que le permite tomar decisiones más inteligentes. Los impulsos son los peores enemigos de las finanzas. Puedes imaginar que necesitas algo, o que te gusta algo, pero cuando llegas a casa descubres que tienes un producto similar que satisface totalmente tus necesidades.
  5. No temen pedir ayuda. Nunca dejan de preguntar, aunque sus dudas puedan parecer tontas o necias se aseguran de entender cómo funcionan las tasas de interés, comisiones y lo que ocurriría si desea cancelar el crédito por anticipado.
  6. Ahorran. Lo desarrollan como un hábito. Recuerdan constantemente que un dinero ahorrado es un dinero que se gana dos veces, por lo que disfrutan el momento en que logran beneficios al ahorrar.
  7. Tienen metas. Cuando no se tienen objetivos que alcanzar, es difícil encontrar una razón para no gastar de más, pero cuando se tiene una meta, entonces el sacrificio de comprar algo que le gusta adquiere mucho sentido. Las metas no tienen que ser a largo plazo, pueden ser a un año. Por ejemplo unas vacaciones, la restauración de la casa o el cambio del auto.
  8. Saben decir no. Muchas veces el aceptar las cosas por la pena de negarse frente a los amigos o la familia puede ser catastrófico para sus finanzas. Las personas que no tienen deudas no piensan mucho en lo que la gente piense de ellos, saben que los demás no le ayudarán a pagar sus deudas, por lo que evalúan con objetividad su capacidad para adquirir compromisos, deudas o compras importantes.
  9. Conocen el valor del efectivo. Es muy fácil gastar cuando se firman pagarés en las tarjetas de crédito. Generan la sensación de que su dinero se queda con ellos, al menos por un tiempo. Por eso las personas que están libre de deudas tienen muy presente que al firmar o pagar algo se están desprendiendo de su dinero. Hay ocasiones en las que deciden sólo gastar lo que llevan en efectivo, para ponerle un límite a sus propios impulsos
  10. Valoran la experiencia sobre las cosas. Mucha gente piensa que la mejor manera de demostrar amor es regalando algo. Quizás sea así, pero hay otras formas de expresarlo. Las personas que no tienen deudas saben que las grandes experiencias perduran mucho más que los objetos, por lo que se concentran en ellas para no sólo vivir con bienestar, sino también para compartirlo.
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