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Un presupuesto es lo único que requieres para mejorar tus finanzas

Conozco dos personas que son reconocidas por sus amigos y familiares por ser unas mágicas en el manejo de sus finanzas personales, principalmente por hacer mucho con ingresos limitados.

El estilo analítico y racional

Una de ellas lleva un presupuesto por escrito. Nada complicado un cuaderno donde lleva un control de sus gastos importantes y de sus compromisos regulares de pago. Hace décadas, cuando empezó a llevar este análisis permanente de gastos, descubrió que era mucho más conveniente ser un tarjetahabiente totalero y ahora los plásticos le sirven para llevar un control más minucioso de sus compras.

El estilo intuitivo acertado

La segunda persona lo hace todo mental, jamás la he visto hacer cuentas, pero su estilo frugal de vivir está literalmente grabado en su ADN, sus padres y abuelos vivieron guerras y hambrunas de modo que en todo lo que hace y compra hay siempre un afán de ahorro, de moderación y de valoración especial a las cosas que nos regala la naturaleza. Tiene su propia hortaliza, pequeña, en el balcón de su casa y en un pequeño patio. Dice que no lo hace por el ahorro, sino por los productos están frescos, tienen mejor sabor y olor, sirven para reusar el agua y para reciclar deshechos orgánicos que servirán como nutrientes para los productos que está cultivando.

Porque me consta, puedo atestiguar que el manejo de su presupuesto mental le funciona, sus propiedades han aumentado con el paso del tiempo, sus inversiones son siempre razonadas y sus compras planeadas. Analiza los precios muy bien y tiene una memoria impresionante para recordar el valor de las cosas que compró anteriormente.

La falla del presupuesto mental

Es un modelo de éxito en cuanto a finanzas personales, pero no es un ejemplo a seguir. También conozco a muchas personas, entre ellas yo mismo, que han fracasado ruidosamente en llevar un presupuesto mental. La mayoría de ellos terminan haciendo cuentas apresuradas para terminar el mes o la quincena, pagar lo que deben y prometerse llevar un mejor control para el siguiente mes, algo que nunca ocurre. Sólo unas cuantas personas en este mundo pueden llevar un control mental de sus finanzas, el resto necesitamos de un presupuesto.

Es por esto que los expertos en finanzas personales dicen que aprender a manejar un presupuesto es lo único necesario para tener éxito, pues reúne todo lo necesario en cuanto a manejo de ingresos, control de gastos y alcance de objetivos.

No parece tan difícil, es instruirse en el uso de una herramienta, como aprendimos a usar lo que necesitamos para la vida común: manejar un auto, un teléfono inteligente o lo que aprendimos en la escuela o en nuestro trabajo.

Por lo tanto, desde el punto de vista del conocimiento que se requiere para hacerlo, es una tarea fácil.

El reto de un presupuesto es emocional

Lo que ocurre en realidad es que tenemos aversión para construir una fotografía de nuestra situación financiera. Cada ingreso que apuntamos, cada gasto que tenemos que cubrir, cada pago de créditos es como clavarnos una pequeña espina en nuestra mente, porque sabemos perfectamente que las cifras no cuadrarán y que tendremos que reconocer que nos equivocamos en tomar esos créditos o que hay gastos indiscutibles que tienen que hacerse “como sea” como las colegiaturas de los niños o la ayuda económica para algún familiar.

Pero si quieres cambiar hay que empezar por lo difícil, pues un presupuesto detallado ofrece respuestas a las preguntas más importantes acerca de tus finanzas personales: "¿Dónde va el dinero?"

Seguir la pista del dinero

Cuando se entiende adónde va el dinero, es posible encontrar oportunidades para utilizar mejor los recursos, y los objetivos más importantes.

Sin un presupuesto, es posible que continúe esa sensación generalizada de que el dinero que ganas no es suficiente. De hecho, nunca lo será: Los millonarios saben que es mucho más fácil determinar en qué gastar dinero (cualquier cantidad) que en la forma de obtenerlo

De hecho, comenzar a hacer un presupuesto es mucho más fácil de lo que uno se imagina, lo difícil es decidirse a hacerlo.

El camino simple: lápiz y papel

Se trata de registrar todos los gastos, puedes hacerlo en un cuaderno, o en tu computadora en una hoja de cálculo. Lo haces por categorías: alimento, transportes, educación, deudas. Para empezar, sólo registra tus gastos, sin hacer ningún control sobre ellos, luego podrás analizarlos y descubrir en qué estas gastando de más y cómo puedes evitarlo.

El objetivo principal es fundamental: nunca puedes gastar más de lo que tienes. Si lo haces irás irremediablemente a la ruina. Esto no quiere decir que no debas contratar créditos. Ya explicamos que, por ejemplo, en el caso de las tarjetas de crédito, pueden usarse para llevar un control de gastos si se paga el saldo total a la fecha de corte.

El crédito sirve para obtener el bienestar de un producto o servicio (como una casa o un auto) antes de que tengamos el dinero para adquirirlo. De modo que los créditos pueden acomodarse muy bien en los presupuestos, siempre y cuando, repito, no se gaste más de lo que se gana, en este caso hay que incluir las mensualidades que se deben pagar regularmente.

Logrado el primer paso, es decir, llevar un control de gastos, se puede analizar y decidir que hay que corregir. Para empezar la corrección es necesario hacer un análisis de prioridades: que es más importante y que puede esperar. Es decir, es el momento de pensar en los objetivos más importantes que queremos alcanzar.

Ajustes graduales

Después de saber lo bueno, lo malo y lo feo acerca de dónde va todo tu dinero, es posible que desees hacer algunos ajustes, especialmente orientados a cumplir tus objetivos. Quizá sea muy divertido comer fuera todos los fines de semana, pero resta tiempo y recursos a nuestros planes de salir de vacaciones una vez al año o pagar la mensualidad del auto con menor preocupación.

Los científicos aseguran que para tener éxito en lo que nos propongamos, empecemos primero con objetivos sencillos, fáciles de alcanzar, que nos dé una sensación de ir avanzando

Es probable que sea necesario hacer una vez alcanzadas las primeras metas, ajustes más importantes, como vender lo que no usamos, cambiar el auto por uno que implique menos gastos o suspender esos cursos extras que estamos convenidos que nuestros hijos requieren.

Muchos expertos recomiendan usar sobres con efectivo para dividir los gastos, uno para alimentos, otro para transporte. Cuando los sobres quedan vacíos se sabe que hay que esperar a que vuelva a llegar el otro sobre para reanudar el gasto. Es una medida que suele ser muy útiles en personas que toman decisiones económicas impulsivas.

Revisar una y otra vez

Por supuesto que pera que el presupuesto sea eficaz, es necesario supervisar los gastos y hacer cambios a medida que transcurre el tiempo. En otras palabras, hacer un presupuesto no es un ejercicio de una sola vez. Es necesario realizar un seguimiento de lo que está ocurriendo con nuestros gastos.

Aprendiendo a hacer un presupuesto, apegarse a él y lograr resultados es el camino más efectivo para aprender de finanzas personales, lo demás se tratará de aspectos menos estresantes como buscar las mejores inversiones para nuestros ahorros que hemos logrado.

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