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Problemas de dinero en la pareja

El reto de lo difícil

Dicen que cuando la pobreza toca la puerta de los hogares, el amor sale huyendo por la ventana. Quizá sea un dicho cruel, que va en contra de las expectativas de lo que es la vida en pareja, en la cual se espera que las parejas estén uno al lado del otro tanto en momentos felices como los difíciles.

Los momentos felices son fáciles de compartir, por eso las vacaciones nos reconectan no sólo con nosotros mismos, sino con nuestra familia y pareja.

No ocurre la mismo con los momentos difíciles, no sólo no los quiere uno compartir, si no que cuando se comparten generan discusiones y desacuerdos.

En lo económico es simple entender cuando se tiene un problema difícil, el dinero no alcanza y eso se traduce en otros problemas y esto incrementa las posibilidades de desacuerdo entre las parejas.

Nadie está del todo preparado para lo difícil, por lo que para superarlos es preciso verlo de otra manera, es decir aprender a verlo no como un problema, sino como una gama de oportunidades

Una oportunidad para aprender

Cualquier problema económico por complejo que sea se resolverá, pero lo volveremos a cometer si no aprendemos de esta experiencia. ¿Qué es lo que podemos aprender de esta experiencia? Si lo vemos en perspectiva, siempre aprenderemos de las dificultades económicas, sólo se trata de perspectiva.

Una oportunidad para comunicarse en lo profundo

La mayoría de las rupturas se dan por una falta de comunicación o por que se descubre, en un proceso de comunicación profunda que la pareja no es lo que creíamos. En este sentido la comunicación es fundamental para resolver un problema financiero independientemente de los resultados.

Los problemas económicos deberían hablarse de forma profunda en una relación de pareja no sólo porque será la vía para organizar los pasos siguientes que se harán una vez que se haya definido el problema, sino también porque ayudará a conocer a nuestra pareja en una circunstancia difícil, es una oportunidad única que sólo los problemas económicos nos permite esa posibilidad

Errores a evitar en lo económico en una relación de pareja

Si los problemas económicos se acercan a la puerta, estos son siete errores a evitar que ofrecen expertos en finanzas a los matrimonios.

  1. Pensar que la deuda del cónyuge no es problema de uno. En realidad lo es. La deuda de tu pareja es tu problema porque el matrimonio es una sociedad económica en donde se comparten bienes muebles e inmuebles. Si tu pareja tiene deudas que incluso fueron tomadas antes de conocerte, el pago de éstas si te afectará y los impagos aun peor, pues el otorgante de crédito buscará que el deudor pague con su patrimonio, el cual podría ya pertenecer a la sociedad conyugal.
  2. No poder unir las finanzas. Es un poco extraño que una pareja que decida compartir su destino mantengan sus finanzas por separado. Los gastos se dividen, así como los compromisos de pago. Dado que el matrimonio es una sociedad conyugal, entonces lo ideal es el trabajo en equipo. Quizá compartir la totalidad de los gastos deje en una situación de vulnerabilidad a algún miembro de la pareja, por lo que lo sano sería unir las finanzas en un porcentaje alto. Si, por ejemplo, cada quien aporta el 80% de sus ingresos para el hogar y se reserva el 20% para sí mismos, se estará propiciando un trabajo en equipo en donde no importe quien aporte más o menos, sino cómo se va a gastar esos recursos que provienen de dos fuentes pero que se gastan para un solo fin. Por supuesto si el dinero de ambos es insuficiente el porcentaje quizá debería ser aún más alto, pero no la totalidad. La individualidad no acaba con el matrimonio. De acuerdo con Maryalene LaPonsie autora de estos señalamientos, estudios científicos han encontrado que las parejas que reúnen su dinero son más felices.
  3. No tener reglas básicas sobre cómo manejar el dinero. Al unificarse el dinero es importante discutir respecto a cómo van a manejar juntos su dinero. Cada pareja es diferente, pero es importante entender que cada miembro quiere asegurarse de que están de acuerdo con la forma en cómo se va a manejar el dinero. ¿Cuánto dinero discrecional puede pasar uno de los cónyuges sin consultar con el otro cónyuge? ¿Qué requisitos deben cumplirse antes de uno de los cónyuges acepte una tarjeta de crédito o tome un préstamo personal? ¿Cómo van a manejarse y decidirse las discusiones de dinero? ¿Van a ser programadas o una función de la aparición de las necesidades? ¿Cómo se gastarán los bonos o ganancias inesperadas? Estos temas son quizá los más difíciles de resolver cuando la pareja no los discutió antes. Cuando se tratan estos temas se descubren las expectativas que tienen cada quien del matrimonio y lo que el uno y el otro esperan de su pareja en el futuro.
  4. Secretos y ocultamiento de dinero al cónyuge ¿Puedes creer que más de la mitad de las mujeres guardan secretos dinero de sus maridos? Según un estudio de 2012 de Self.com y Today.com 56% de las mujeres y el 37% de los hombres han mentido a su pareja sobre el dinero. Eso podría significar que están abriendo cuentas sin el conocimiento de su pareja, ocultando las compras o almacenando el dinero en otro lado. El ocultamiento del dinero a la pareja puede estar señalando un problema más profundo y por lo tanto debe analizarse seriamente. Si se desea que el matrimonio sea estable y duradero hay que esforzarse por dejar de tener secretos. Es importante entender que la infidelidad financiera puede ser tan grave como una aventura. El estudio citado encontró que el 13% de los encuestados dijo que su divorcio fue resultado de los secretos de dinero.
  5. Dejar el pago de las facturas en manos de una persona. Si se quiere evitar los secretos del dinero, es importante que ambos miembros del matrimonio se comprometan al manejo de las cuentas y el pago de las facturas. Al hacerlo en conjunto ambos podrán ajustar sus expectativos y metas de ahorro, así como establecer nuevos acuerdos para decidir sobre los hábitos que producen gastos innecesarios.
  6. No planificar a largo plazo. Otro error que puede estropear un matrimonio es no ver en conjunto el largo plazo. Problemas como el pago de las universidades, el retiro, las vaivenes del trabajo y la salud deben prevenirse con una cobertura de seguro y con un sentido de ahorro. No tomar en cuenta el largo plazo puede alterar gravemente a un matrimonio. No habrá años dorados como lo soñaron al casarse. El final de la vida será más difícil y esto afectará sin duda a la persona que aman y con la que decidieron pasar el resto de sus vidas.
  7. Dejar que las emociones decidan en las discusiones y decisiones de dinero. Claro que es inevitable. El dinero está ligado íntimamente a nuestras emociones, pero esto no significa que el tema del dinero deba ser manejado como un arma contra el cónyuge. Las represalias o el intento de avergonzar a la pareja porque gasta demasiado o no gana lo suficiente pueden ser muy satisfactorias al momento de expresarlas, pero provocarán un enorme daño al hogar. Este tipo de comportamientos causan resentimiento y la desconfianza de la raza, los cuales pueden ser la ruina de un matrimonio.
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