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¿Por qué no hacer lo mismo que los demás?

Existe la creencia de que si lo hacen los demás es lo mejor que puede hacerse. Por ejemplo: muchas personas piensan que si un restaurante está lleno de gente es porque la comida es buena. Solemos pensar también que si todo mundo piensa de la misma forma es porque es verdad, aun a pesar de que la historia a comprobado que muchas creencias falsas han sido compartidas por todos, incluso cuando las evidencias demuestren lo contrario. Recuerda que la idea de que la tierra era plana dominó por cientos de años en la humanidad.

La tendencia a imitar a los demás

Como seres sociales que somos tendemos a mirar a nuestro alrededor para ver qué es lo que los demás están decidiendo y entonces decidimos hacer lo mismo que ellos. A esto se le puede definir como la conducta de rebaño o aprendizaje vicariante: imitamos lo que los demás hacen pensando que ya tienen una experiencia al respecto o tiempo para tomar la decisión.

Responder en la misma tónica que los demás puede parecer una decisión segura, siempre y cuando el primero que haya tomado esa decisión sepa lo que está haciendo. En algún lugar escuché que esa reacción era similar a los perros de rancho: sólo el primero sabe realmente a qué le está ladrando.

Porque al imitar a los demás perdemos

El problema es que si en el ámbito económico hacemos lo mismo que los demás, estaremos en el lugar de la mayoría: casi mitad de la riqueza mundial pertenece al 1%, la otra mitad se distribuye (muy mal) entre el otro 99% de la población.

La distribución está así;

Si vivieras en un pequeño poblado de 100 habitantes sólo 1 persona el 41% de toda la riqueza. Luego habría a un selecto grupo de 8 personas que se repartirían más o menos lo mismo que el anterior (42%). 23 personas más vivirían con un 14% de los bienes del pueblo y una inmensa mayoría, 69 de los 100 habitantes se las tendrían que arreglar para sobrevivir con apenas el 3% de la riqueza total.

Por supuesto que sólo con tus decisiones no llegarás a pertenecer a ese privilegiado 1% pero si estarás más cerca de las otras 8 personas privilegiadas, o al menos en el grupo de las 23. Estar con la mayoría no es una buena idea económica por supuesto.

Entonces, para los temas económicos (y quizá para muchos otros temas) seguir lo que hacen los demás no es una buena estrategia de decisiones.

Hacerlo diferente te llevará a resultados diferentes

Nos gusta hacer lo que hacen los demás porque es más cómodo. SI hay un error nos justificamos pensando que todo mundo lo cometió y así vamos por la vida, compartiendo la responsabilidad de nuestra decisión con un grupo anónimo que no tiene la capacidad de replicar cuando le echamos la culpa.

Lo contrario es lo difícil. Cuando actuamos por cuenta propia no sólo nos hacemos responsables de nuestras decisiones, sino los demás que hacen lo mismo tratarán de desalentarnos diciéndonos que hacer algo diferente a los demás es un error que pagaremos caro.

Si lo que hacemos resulta en un error, sin duda lo pagaremos, pero no caro. Lo caro es no hacer nada y esperar un resultado diferente. El pago que haremos un error cuando intentamos algo por cuenta propia es la cuota del aprendizaje. Aprendemos de lo diferente y probamos lo que puede ser eficaz o no, de modo que estamos más cerca de hacer algo que los demás consideran imposible.

Intentar lo diferente y hacer responsable de tus errores te llevará a obtener resultados diferentes y eventualmente a obtener mejores resultados que el que obtienen los demás.

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