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¿Necesitas un crédito?

Lo más probable es que tu respuesta sea sí. Todo mundo pensamos que necesitamos más dinero, por eso hay que pensarlo mejor, porque un crédito te da la falsa idea de tener más dinero... momentáneamente.

El instinto orienta la búsqueda de sobrevivencia

En realidad el cerebro te está jugando una trampa, que es no consciente pero altamente efectiva. La neurociencia ha demostrado que el cerebro decide en un plano subconsciente antes de que tu lo hagas racionalmente y posiblemente no en beneficio de tu bienestar financiero.

Esto ocurre porque tu cerebro en el plano no consciente no está preparado para las operaciones matemáticas y complejas para exige el mundo de las finanzas, su preocupación es la superviviencia y el dinero a la mano satisface esta expectativa.

Nos movemos en un mundo complejo, lleno de estímulos y actividades simultáneas. El simple acto de caminar, por ejemplo, nos obliga a coordinar nuestros pasos, definir nuestra dirección y la observación activa para sortear los obstáculos y prevenir peligros de golpearnos, por ejemplo, con una rama que obstaculiza nuestro camino.

Decisiones no conscientes

Para lograr esto, nuestro cerebro tiene una enorme responsabilidad a nivel inconsciente, por decir así, se hace cargo de nosotros y lo hace tan eficientemente que nos permite la capacidad de pensar mientras realizamos la hazaña de caminar.

Pero para ello la actividad inconsciente es infinitamente superior que la de nuestra mente. Mientras ésta tiene capacidad de procesar 4 unidades de información, el inconsciente procesa 200 mil. De modo que para realizar tareas diferentes el cerebro nos ayuda de dos formas

-Se adelanta en la percepción suponiendo lo que ocurrirá. Por ejemplo, si vemos una palabra con las letras invertidas, el inconsciente corrige el error de modo que no tengamos que perder tiempo de nuestra mente para resolver ese tipo de información que no tiene importancia.

-La otra es que “automatiza” nuestras decisiones para que dejemos de pensar en ellas y para esto se apoya en los hábitos. Cuando vamos de compras por ejemplo estableceremos un modo de comprar, recorreremos una y otra vez la misma ruta para hacer nuestras compras, hasta que llegue el momento en que recorramos la tienda en modo automático, comprando lo que habitualmente compramos y liberando a la mente para otro tipo de usos.

Las trampas para nuestras finanzas

Sin embargo, este modo tan eficiente de funcionar de nuestro cerebro se convierte, eventualmente, en una serie de trampas para nuestras finanzas. Estos son algunos ejemplos:

-Al comprar de forma rutinaria, no estamos decidiendo las compras, en realidad los hábitos lo hacen por nosotros. Podemos, en ocasiones, comprar cosas que nunca usamos, pero que lo hacemos, porque cada vez que hacemos las compras, compramos estos productos, que se almacenan o terminan tirándose a la basura.

-Cuando al terminar las compras pagamos con tarjeta de crédito, tampoco se activa ninguna alarma, en primer lugar, porque sabemos que no habrá problema con el pago pues tenemos el saldo disponible sin problema. No pensamos si gastamos de más o de menos. Sino que el paso pague. De modo que nuestro sistema de alarma se activa en el momento en el que se hace la transacción, cuando la compra es autorizada, todo vuelve a la normalidad.

Otro problema de nuestro el modo automático de nuestro cerebro es que, si después de ese instante de alarma nos regresan la tarjeta de crédito, no hay sentimiento de gasto, solo un papelito pequeño (el Voucher) que guardaremos en nuestra cartera sin sentir que nada. Es difícil que alguien piense que en lo próximo estad de cuenta esta cantidad precisa aparecerá para que deba ser liquidada.

Si el piloto automático de nuestro inconsciente decide las compras, estará sujeto a nuestra preocupación del momento. Por ejemplo, si nos sentimos cansados porque trabajamos mucho, quizá se active un sentimiento de recompensa, lo que provocará que compremos muchas más cosas que las habituales, pues hay un sentimiento, sin ninguna base financiera, de que nos lo hemos ganado o que lo merecemos y que nos impulsa a comprar

En estos procesos automatizados del inconsciente no se debe a una deficiencia personal o una falta de capacitación. Por el contrario, es la evidencia contundente de la excelencia del funcionamiento de nuestro organismo.

El reto es nuevo. La sociedad ha creado estrategias de venta basados en ese modo de actuar de nuestro cerebro, lo que propicia que caigamos a menudo en esos trucos para comprar más de lo que habíamos decidido en un ambiente sin este tipo de estímulos.

Son los cambios en el medio ambiente lo que nos hace ahora ineficientes, gracias a los estímulos de compra que el mercado ha creado precisamente para derrumbar nuestras barreras para gastar.

El reto para manejar nuestro crédito: hacerlo consciente

Pero para no hay nada perdido, hay una solución y es relativamente sencilla. Si estamos realmente determinados a no gastar de más es importante hacer consciente lo inconsciente para tener todo bajo control.

Para lograrlo hay que programar también al cerebro para que nos ayude a crear el hábito de recordar nuestro objetivo financiero, justo en el momento que vamos a realizar un gasto o solicitar un crédito.

Por ejemplo, se puede hacer un presupuesto para determinar nuestros objetivos. Una vez teniendo claro lo que debemos gastar cada mes o cada semana, podemos encontrar la manera de tener un recordatorio que nos haga regresar el “circuito” mental del ahorro. Se puede envolver nuestras tarjetas de crédito con un papel que nos recuerde el objetivo, de modo que cuando tengamos el impulso de compra nos advierta antes de pagar.

Por supuesto si se trata de pagar una cuenta de restaurante será demasiado tarde para arrepentirnos, pero de todas formas estamos entrenando a nuestro cerebro, de modo que cada de vez que gastemos estaremos observando como nos salimos de nuestros planes o, mejor aún, nos mantenemos en la disciplina.

Otro hábito para mediante el recuerdo constante es determinar que pensaremos dos veces una decisión antes de hacer el gasto. Al pensarlo dos veces estamos haciendo consciente lo inconsciente y nos ayudará a no permitirle al cerebro que se vaya por el camino emocional, cuando podemos encontrar otra forma de apagar ese sentimiento y a la vez reforzar nuestros planes.

Si somos constantes, una alarma se activará al momento de tomar una decisión de compra o un impulso de adquirir un crédito de nómina o un préstamo personal solo por el simple hecho de que nos lo están ofreciendo.

Pero esto requiere, por supuesto de la convicción de que realmente queremos tener un estado de bienestar y una vida financiera con prosperidad y crecimiento

Conoce más de motivación de compra en este post de Marco Palma

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