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Los créditos desgastan tu energía

El crédito es credibilidad

En el momento en que se decide solicitar un préstamo, usualmente pensamos en las instituciones que otorgan los créditos, en los requisitos que exigen para decidir dar un crédito.

Los otorgantes de crédito nos examinan con sus herramientas y fórmulas para predecir si seremos responsables con nuestros compromisos, la relación parece fría desde afuera, especialmente si se hace por internet, son sólo formularios y números

Pero ocurre algo importante si la solicitud es aprobada, en el fondo todo se trata de credibilidad. Para que un crédito ocurra hay, en el fondo de todo, un acto de credibilidad, un momento de fe que se basa en la confianza de que los compromisos serán cumplidos.

Al pedir un crédito involucras tu corazón

La palabra crédito es un derivado modificado en el tiempo del verbo latino “credere”, como también lo son las palabras: credencial, credo, crediticio, crédulo, acreedor, acreditar, desacreditar, incrédulo y engreído.

Su significado en latín es interesante: poner en confianza o confiar en. Hay un significado profundo en donde opera más el sentimiento que la razón, a pesar de la frialdad de los números en las finanzas

Los historiadores piensan que la palabra "credere", se formó con las raíces indoeuropeas "kerd" (corazón) y dhë (poner, colocar, arreglar). De modo que el verbo “creer” podría definirse como “poner el corazón en algo”. Por lo tanto, no tiene que ser necesariamente verdad, o un hecho demostrables del raciocinio, sino a que define pensamientos, sentimientos o ideas en los que uno consagra el afecto, el ánimo o la fe.

De modo que nosotros, cuando pedimos un crédito, en el fondo, lo que hacemos es pedir que nos crean, es decir ponemos el corazón -de acuerdo con lo que significa la palabra- para que confíen en que lo pagaremos.

Y se siente bien cuando creen en nosotros.

La confianza es la base de la economía, por lo que en el fondo también las personas que conforman las instituciones se sienten bien al autorizar un crédito porque están cumpliendo con su misión.

El momento mágico, sin embargo dura unos instantes, después viene la realidad de respaldar con hechos los compromisos del corazón y la responsabilidad financiera y legal.

En realidad estos compromisos se cumplen en la mayoría de las personas que reciben un crédito y por eso muchas personas pueden adquirir bienes importantes para su bienestar, como casa, autos y estudios. Los créditos existen porque la mayor parte de los solicitantes los pagan. Sin embargo pocas personas tienen consciente el desgaste emocional que significa esa responsabilidad

El costo energético de pagar un crédito

Además de las preguntas que debemos hacernos y los límites a considerar al solicitar un crédito, también deberíamos estar conscientes que estamos pidiendo un voto de confianza y que esto nos consumirá energía tanto para cumplirlo, como al preocuparnos si nos retrasamos en los pagos.

Nunca pensamos que la solicitud de un crédito tiene un costo energético que además de los intereses, pagamos con energía interior. Esto lo presienten muy bien las agencias de cobranza, quienes presionan constantemente, en caso de retraso en los pagos, para despertar la conciencia del deudor y de quienes le rodean, el ignorarlas también tiene su costo energético.

La vida nos enseña que nada es gratis, que todo tiene su costo, incluso los créditos a meses sin intereses que tan cómodos nos parecen.

Evita el desgaste

Expertos en finanzas recomiendan que el crédito debe de ser tomado cuando se tiene el dinero para pagarlo o cuando se cuenta con la certeza de que se tendrá ese dinero en el momento oportuno. Sin embargo en la práctica pensamos en los créditos justo cuando necesitamos dinero, es decir muy posiblemente cuando no se cumplen ninguna de las dos condiciones anteriores.
Si esto es así, es decir, si no tienes idea de cómo vas a pagar un crédito o la sospecha de que puedes perder tu fuente de ingresos en el futuro, no lo tomes, no desgastes tu energía.
Es mejor aprovechar esa energía para cambiar a una mentalidad de abundancia. Esto significa que en lugar de pensar en gastar,nos concentremos en cómo mejorar nuestros ingresos, sin que esto signifique otro gasto adicional.
Si ya es tarde y tienes que cumplir con tus compromisos, evita el desgaste y cambia también tu mentalidad a la abundancia. Considera de donde sacar recursos en caso de que tengas un momento difícil para pagar tus compromisos.
Lo importante es recordar que has involucrado tu corazón y que esa situación puede implicar una desgaste importante que te impida tener la fuerza y visión para encontrar la forma de dar solución a tus compromisos.
Si mantienes la cabeza fría y el corazón en tu lugar, encontrarás el camino y conservarás tu energía.
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