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¿Las emergencias te hacen pensar en crear un fondo?

Si después de haber vivido el impacto físico o emocional de los últimos desastres naturales no has pensado en la importancia de contar con seguros y fondos de emergencia, es porque quizás has estado demasiado ocupado para detenerte a pensar en el futuro.

Pero la reacción de las personas ya está ocurriendo. Las ventas de seguros, por ejemplo, creció en los últimos días 200%, pero de la creación de fondos de emergencia no tendremos noticia pues es algo que se queda en su mayor parte en un plan mental o, en el mejor de los casos, en la creación de un presupuesto.

La realidad nos ha demostrado que, sin importar cuál sea nuestra situación económica, las emergencias llegan y la necesidad de dinero se convierte en una necesidad vital. Por ese desde tiempos antiguos se ha considero la importancia de guardar del diez por ciento de nuestros ingresos para consolidar nuestro futuro.

Las emergencias se definen justamente porque no avisan su llegada, no hay manera de preverlas, pero sí de prepararse por si llegan a ocurrir y eso se logra a través de la creación de un fondo de emergencia.

Si has llegado a concluir que el momento para crear tu fondo de emergencia es ahora y no para cuando tengas más dinero, aquí te ofrecemos tres pasos recomendados por expertos para comenzar.

1. Conoce la diferencia entre gasto y emergencia

Comprar un vestido de lujo para una fiesta en la noche del sábado no es una emergencia, aun cuando te hayan invitado en último momento y no tengas “nada” que ponerte. Tampoco lo son los gastos importantes como el mantenimiento normal de la casa o del auto. Si se parecen a una emergencia es porque no estás planeando adecuadamente. Lo que necesitas es un plan de ahorro para afrontar esos gastos, pero eso no quiere decir que estés creando un plan de emergencia. Lo empezaras a crear cuando guardes un monto específico de dinero, sin un destino de gasto en el corto o en el mediano plazo.

2. Crea metas cortas

Quizás el monto del fondo de emergencia ideal es aquel que te permita vivir sin cambios en tu calidad de vida durante seis meses sin percibir un solo centavo de ingresos. Sin embargo, esta es una meta que no lograrás ni en los mismos seis meses, pues tendrías que ahorrar la totalidad de tu ingreso para lograrlo. Puedes empezar por una cantidad corta, quizás el 1% de tu ingreso. No es difícil si ganas 10 mil pesos, solo tienes que ahorrar $100 pesos, un poco más de tres pesos diarios. El objetivo es llegar al 10% por lo que si te es fácil ir duplicando tu objetivo cada semana podrás llegar más rápido.

Con el tiempo descubrirás que ya cuentas con una cantidad de dinero ahorrado, lo que te dará una sensación de satisfacción, de la que te puedes aferrar para seguir adelante. SI has logrado ahorrar mil pesos, por ejemplo, ¿cómo te sentirías si tuvieras $5 mil o 10 mil pesos?

3. Recorta gastos y premia tu ahorro.

En un viaje que hice con uno de mis mejores amigos, el descubrió que yo era muy impulsivo en mis compras de regalos o personales. Sus burlas se convirtieron en discusión y finalizó con un reto que resultó muy interesante

Cuando yo decidiera comprar algo, le avisaría y le daría una hora. En ese lapso el buscaría un sustituto más barato que me dejara satisfecho, de no lograrlo el pondría en un fondo común el 10% del costo del producto. Pero de encontrarlo yo depositaría la diferencia ahorrada en el mismo fondo. La única condición es que teníamos que ser sinceros y honestos, cualidades que fortalecían nuestra amistad.

Con lo que yo no contaba es que mis impulsos eran efímeros. Si veía un helado lo compraba, lo mismo pasaba con una cerveza o un refresco, no porque tuviera sed, sino porque quería probar de todo. De modo que la hora era suficiente para olvidarme de lo que quería y querer algo más.

Mis multas empezaron a engordar la bolsa del fondo común de modo que empecé a controlar mis impulsos y a ser más astuto en mis compras, de modo que empecé a aplazar mis gustos hasta estar seguro de lo que quería, también buscaba las mejores opciones, de modo que las multas pasaron a mi adversario en el juego.

Cuando terminamos el juego nos dimos cuenta que habíamos reunido la cantidad suficiente para darnos un gran vida sin preocuparnos por el gasto. Irónicamente en el primer lugar que nos detuvimos para comer a costa del ahorro, le robaron a mi amigo su cartera, de modo que el dinero ahorrado se convirtió en un fondo de emergencia que nos permitió seguir disfrutando de nuestro viaje.

Los fondos de emergencia no tienen un destino definido, pero cuando los tenemos disponibles son una solución a problemas que de otro modo nos causarían más preocupación, dolor y trabajo para salir de ellos.

Contar con un fondo de emergencia también nos ayuda a no endeudarnos en momentos difíciles y mantener nuestros créditos en la línea, lo que nos abre la posibilidad de resolver otras necesidades con mejores créditos con mayor tiempo de planeación.

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