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Hábitos en el uso de tu tarjeta de crédito que afectan tu score

A nuestro cerebro le gusta la repetición, la simplifica su funcionamiento. Cuando hacemos una actividad nueva muchos mecanismos se ponen en marcha para concentrar nuestra atención tanto consciente e inconsciente para realizar la tarea, pero en la medida en que lo repetimos, nuestras acciones entran en un modo automático en donde el papel de la conciencia juega un papel secundario

¿No te ha pasado que llegas a casa y no recuerdas bien el camino que recorriste? La conducta repetitiva se convirtió en hábito en donde la mente participa poco.

La trampa de los hábitos

Esto está muy bien cuanto tienes hábitos que te benefician, como bañarte o lavarte los dientes antes de irte a dormir, pero ¿qué pasa con los malos hábitos? Nuestro cerebro no distingue, automatiza todo por igual, de modo que, si hacemos algo de modo repetitivo, aunque consideremos que está mal, nuestro cerebro automatizará la tarea. Por ejemplo: nunca te diste cuenta cuando prendiste el cigarrillo que ahora fumas, cuando te habías decidido a disminuir gradualmente tu costumbre de fumar mientras lees.

En las finanzas personales no hay diferencia, si repites una y otra vez pagar tarde tus créditos, tu cerebro lo automatizará y tendrás que trabajar arduamente con tus costumbres para evitar estar repitiendo el mismo error financiero una y otra vez.

Tu calificación o score de crédito no mejorará

Probablemente pienses que esto no es problema, pero estos malos hábitos que mencionamos a continuación afectan principalmente tu score o calificación de crédito, lo que a su vez reduce tus posibilidades de obtener créditos de mejor calidad.

Los créditos tendrán tasas altas de interés y bajos montos, sin saber que son tus malos hábitos los que están afectando tus oportunidades.

Desde esta perspectiva el uso de las tarjetas de crédito son un problema, principalmente porque no hay un instructivo o curso que nos indique cual es su mejor uso. Nos dan el plástico y una serie de documentos con letra pequeña que pensamos que nadie lee. Además, su uso es libre, la empleamos cuando se nos ocurra, pagamos quien sabe cuando y nos dan varias opciones. Si no analizamos podríamos pensar, contrario a la que nos conviene, pensar que entre más tardemos en pagar, mejor para nosotros.

Si actuamos así, cuando nos demos cuenta que pagar el mínimo es un error, ya hicimos un mal hábito que tendremos que luchar para eliminarlo, además de los intereses que estaremos obligados a pagar y que ya hemos pagado por pagar sólo el mínimo.

Así que éste sería nuestro primer mal y más importante hábito. Estos son algunos otros que pueden formar de tu conducta no consciente.

1. No querer entender la importancia del saldo de tu tarjeta

Sabemos que a primera vista parece complejo. Hay un saldo actual, un saldo al corte, otro del mes anterior, un pago mínimo, otro pago para pagar nuestra tarjeta y otro más que incluye el pago mínimo y el pago de meses sin intereses.

Entenderlos no es fácil pero muy importante. Si hacemos un seguimiento de los movimientos de nuestra tarjeta los iremos comprendiendo. Y en la medida que lo hagamos podremos obtener un provecho real de nuestra tarjeta de crédito, especialmente cuando comprendamos lo barato y útil que resulta convertirse en totalero.

Conoce la importancia de tu saldo y corte de tarjeta de crédito en este post

2. No revisar el estado de cuenta

Si piensas que los bancos son demasiado serios para quererte engañar con un cargo indebido, probablemente tengas razón, en mi experiencia nunca he visto un cargo que tenga como motivo el engaño o la mala fe. Pero lo que si me ha pasado es ver cargos que no me corresponden ya sea por error de la empresa donde firmé el Voucher o por cargos no reconocidos cuyo origen y razón de ser desconozco y que, si no hubiera reclamado a tiempo, habría perdido mi derecho por reclamar.

Conocer y revisar tu estado de cuenta es importante e imprescindible para no evitar que gastos que no conocemos o que no tenemos ni idea de como surgieron, se eviten.

3. Usar tarjetas de crédito para pagar otras deudas

Mi abuela me decía con frecuencia: no hagas un hoyo para tapar otro. Pero pagar una deuda con otra deuda es peor aún, pues el valor real que recibimos del crédito original será una pequeña cantidad comparado con todos los intereses y cargos que haremos al estar navegando con créditos que no podemos pagar.

Todos podemos tener un tropiezo económico y vernos imposibilitados por hacer un pago y tener que hacer una disposición de efectivo en la tarjeta de crédito para pagar una deuda, como el pago mensual de nuestro crédito hipotecario. Pero un tropiezo es una eventualidad, no debe por ningún motivo convertirse en hábito. SI has caído en esta decisión por más de una vez en periodos relativamente cortos, es momento de que te detengas y analices a fondo como resolver el problema con la convicción de que las decisiones para detener este hábito serán doloroso, pero lo sería peor aun si no somos nosotros mismos quienes detengamos esta costumbre.

Si analizamos con honestidad y razón esta decisión, nos daremos cuenta que lo único que estamos haciendo es posponer una decisión, pero no resolviendo nada, al contrario el riesgo de caer en un problema con ambos créditos crece de forma desproporcionada.

4. Guardar o cortar tus tarjetas para evitar usarlas

Esta recomendación que los expertos dan a los compradores compulsivos está bien como una terapia para resolver un problema, pero no como un hábito. El uso sano de nuestra tarjeta mejora nuestro score de crédito y, en algunos casos, nos evita tener que pagar la comisión anual por renovación. Si tienes tarjetas de crédito es porque tomaste una decisión de adulto al adquirirla, lo que significa que también puedes usarla como adulto.

Por ejemplo, digamos que tienes dinero en efectivo para hacer una compra y una tarjeta de crédito que mantienes en cero en un cajón. Una manera de hacerlo fácil y sin riesgos es depositar el dinero en el banco usar la tarjeta y pagar lo que compraste, con el dinero guardado, cuanto te llegue el estado de cuenta. No hay riesgo, si eres disciplinado y mantienes bajo control tus impulsos de compra.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de mantener un porcentaje bajo de utilización de crédito, por lo que usar la tarjeta de crédito de modo controlado siempre nos ayudará a mantener un score saludable para cualquier necesidad

5. Solicitar la tarjeta incorrecta

Las tarjetas de crédito son una herramienta, no un sistema de premios y vuelos de avión gratis. Cada tarjeta de crédito está orientada a un público específico y lo mejor es tener la que nos corresponde. No sirve de nada tener una tarjeta que da grandes premios por su uso, pero cobra importantes comisiones, si no alcanzamos a tener el movimiento suficiente para obtener los beneficios que ofrecen.

Recuerda las tarjetas de crédito no sirven para realizar sueños, aunque justo sea eso lo que sugieren los anuncios publicitarios que las promocionan.

Disfruta tu tarjeta de crédito con buenos hábitos, yo la vengo usando por décadas y en ocasiones bromeo con mi esposa de que el plástico es como mi madre, pues ella siempre me sacaba de apuros en el momento indicado, aunque su ayuda me la cobraba caro en casa, si podía haber previsto ese apuro.

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