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Errores que te hacen caer en el buró de crédito

En nuestro andar por la vida hay una especie de niebla que nos impide ver con claridad el rumbo que tomamos en nuestras finanzas personales.

Pensamos que hacemos lo correcto, pero en el fondo carecemos de la certeza de seguir la dirección que nos permita crecer nuestro patrimonio y bienestar, que es lo que buscamos, y no caer en errores.

Un día despertamos sin patrimonio y muchas deudas

Desafortunadamente sólo nos damos cuenta que ya nos hemos despistado, cuando dimos el paso equivocado, a menudo semanas o meses después. Incluso puede ser que no descubramos el error, solo un día abrimos los ojos y descubrimos que hemos trabajado sin cesar, pero no tenemos patrimonio y estamos llenos de deudas.

De modo que tenemos que desandar el camino, regresar con un costo económico que no sólo merma nuestros ingresos, sino que nos enoja, pues nunca tuvimos la intención consciente de cometer ese error

Esta neblina no es un fenómeno inexplicable, la crean diversas intencionalidades de muchas entidades. desde la mercadotecnia de empresas que buscan crecer y ampliar su mercado, hasta la ingeniería social de personas que quieren tomar -con ética o sin ella- monedas y billetes de nuestras carteras.

Caminamos por un mundo donde todos dicen tener la clave secreta, la idea perfecta, el objeto mágico, puede ser cualquier cosa: un auto, un artículo de diseñador, unas vacaciones de ensueño, una vida perfecta y lo único que tienes que hacer es… ¡firmar! Ellos se encargan del resto.

Y es aquí cuando empezamos a cometer los errores que nos llevan a caer en el buró de crédito, que es una forma de decir que realizamos acciones que nos hacen tener antecedentes negativos en nuestro reporte de crédito que nos impide tener acceso los créditos y en algunos casos servicios que estamos buscando.

Errores emocionales

Estos son algunos de estos errores, pero quizá tu experiencia personal te haga sumar algunos más:

Confiar sin verificar
Tenía un amigo que decía: en Dios confío y con el resto verifico. Y quizá lo sepas, pero en la realidad actuamos como si todo estuviera en orden y no tuviéramos la necesidad de verificar que realmente lo esté. Confiamos por ejemplo que los estados de cuenta de nuestra tarjeta de crédito estén bien y pagamos lo que nos dice sin asegurarnos que no haya ningún error. O confiamos que no hay ningún problema con nuestros créditos y consideramos innecesario verificar nuestro Reporte de Crédito o buró de créidto como lo aconsejan los expertos

Y no es porque los otorgantes de crédito o los buróa de crédito actúen de modo no ético por lo que tengamos que verificar los estados de cuenta y los reportes, sino porque solo nosotros podemos saber que fue lo que compramos, que firmamos, el monto y el plazo que aprobamos. Cualquier información diferente debe aclararse.

Ignorar las reglas.

Es quizá el mismo error que el anterior, pero referido a nosotros mismos. Por ejemplo, creer que tenemos tiempo para pagar y olvidarnos a ultima hora. Creer que entendimos bien los términos de contrato que firmamos y no leímos las letras chiquitas, porque consideramos que sabemos muy bien como funcionan ese tipo de convenios.

La autocomplacencia nos hace ser demasiado optimistas con nuestras decisiones y esto nos puede llevar a cometer errores que nos impidan cumplir realmente con nuestros compromisos. También ocurre cuando tomamos un compromiso y pensamos que tendremos el suficiente tiempo e imaginación y suerte para encontrar la forma de pagarlo. O creemos que tendremos en dinero sin hacer cuentas de forma objetiva.

No reconocer que estamos ante un problema de deudas.

Aceptar las consecuencias sin hacer nada por resolverlas es quizá la peor de todas. Sabemos que en muchos casos se trata de una especie de negación de la realidad, que se dispara por el estrés de nuestros problemas, pero hay bastante recomendable actuar cuando detectamos el problema.

Quizá podamos hacer una devolución, rechazar el contrato por que no entendimos bien las cláusulas, modificar las condiciones o buscar formas alternativas de solución que nos puedan dar expertos en el tema o las autoridades como la Condusef o la Profeco.

En no pocas ocasiones nos ahogamos en un vaso de agua por no correr el resigo de reconocer que cometimos un error y que necesitamos ayuda, haciendo a un lado que entre más pronto actuemos más barata nos saldrá la solución.

Deudas que no vemos

Además de la variación de ingresos, la razón más importante del endeudamiento -según expertos- es la mala administración, pues esto lleva a el uso inapropiado del crédito. Sin embargo, este mal manejo de las finanzas se fundamenta principalmente en una pobre educación y desinterés por entender el crédito.

Las razones pueden ser diversas, desde una falta de habilidad para los números, una idea de que la solución de deber sin poder pagar es menos grave la solución del problema que resolverán con el recurso solicitado a crédito o simplemente una negación como mecanismo de defensa ante un problema que les atemoriza.

Esto se traduce por ejemplo en ver el crédito como una extensión del sueldo, manejar más créditos de los que tiene capacidad para pagar o no reconocer el problema pidiendo un crédito para pagar otro. Al final cualquiera de estas causas o explicaciones se pueden resumir como una falta de conciencia a lo que estamos haciendo, una especie de dejar ir nuestras decisiones, vivir en el impulso, no leer ni enterarnos porque no tememos en realidad hacernos cargo de nosotros mismos.

La clave para evitar estos errores

La forma de disipar esta niebla es con la conciencia que nos lleva a cometer estos errores, es decir haciendo consciente nuestra realidad, impidiendo que nos vendan sueños que después tenemos que pagar, desviándonos de nuestro camino hacia el bienestar. Esta conciencia implica un análisis no emocional de nuestra realidad económica que nos permita partir de una realidad concreta y objetiva, para poder entonces medir la distancia en números que nos separa de nuestros sueños y a partir de ahí crear un plan consciente y consistente para alcanzarlos. No hay magia en esto. Aunque si puede haber especulación, imaginación y creatividad para avanzar más rápido que lo que pueden ofrecernos en nuestro trabajo o lo que podemos ahorrar.

La dirección que se tome a partir de este análisis dependerá más de nuestra personalidad e intereses, pero no de los vendedores de sueño que nos han hecho caer en los errores mencionados.

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