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Errores al comprar una casa

La compra de un inmueble es la compra más importante de nuestra vida para la mayoría de nosotros. Es el sueño de toda persona y en muchos casos consideramos que es lo que necesitamos tener para poder llevar una vida tranquila después de terminar de comprarla.
Estamos conscientes que el pago de esta hipoteca nos llevará una parte importante de nuestra vida productiva y sin embargo en pocas ocasiones estamos conscientes que se trata de una decisión fundamental que debería ser estudiada a conciencia.
Un detalle del que pocas veces somos conscientes es que para muchos de nosotros es la primera experiencia de nuestras vidas, mientras que a quienes les estamos comprando a menudo tienen una amplia experiencia acumulada que les permite estar siempre adelante de nosotros.
Por este motivo es fundamental solicitar el apoyo de asesores y expertos que nos ayuden a equilibrar la negociación y a menudo son los mismos bancos, sus abogados y brokers los que nos pueden guiar para hacer esta compra, pero al final de cuentas debemos saber que la decisión es totalmente nuestra y que la responsabilidad respecto a la decisión que tomemos
Muchas personas damos por sentado que, si el banco o la institución financiera tiene un nombre respetable, sus contratos son adecuados y justos, además de que no se pueden modificar. Sin embargo, las mismas autoridades -a través de la CONDUSEF- han mencionado que algunos bancos han caído en diferentes anomalías en sus contratos de crédito.
Quizás no sea posible cambiar las condiciones del crédito, pero siempre se cuenta con la opción de buscar otra opción más favorable para el comprador en el mercado de créditos hipotecarios.
Lo importante es tener en mente de que siempre es posible negociar y que nuestra decisión debe de tomar en cuenta todas las posibilidades, en especial para evitar aquellas que los expertos señalan como errores.
Estos son algunos de los errores más frecuentes:

Comprar una inmueble que exceda las posibilidades reales de pago

Si nuestros padres y abuelos pudieron pagar un crédito hipotecario porque con el tiempo las mensualidades se fueron haciendo más pequeñas, esto no es una garantía que ocurra en el futuro. Los jóvenes afrontan el reto de trabajos menos seguros, inflaciones más controladas y créditos hipotecarios con diferentes reglas para calcular los intereses que generarán el crédito. Sabemos que el dinero es siempre insuficiente, pero pecar de optimismo respecto a nuestro potencial real de pago podría costarnos la pérdida misma de nuestro patrimonio al no poder cumplir con los compromisos adquiridos con el crédito. La vida siempre presenta imprevistos y por eso los expertos financieros recomiendan no exceder del 35% de nuestros ingresos mensuales para pagar todos los créditos que aceptemos.

No corroborar otros gastos o deudas del inmueble

En caso de adquirir un departamento o casa en condominio, es un error no verificar personalmente con el administrador del condominio la situación de cumplimiento de pagos. El comprador adquiere la responsabilidad de pagar todo lo que se deba en torno al inmueble y esto incluye las cuotas de mantenimiento. El notario puede asesorarte de cómo garantizar que no haya adeudos en este aspecto.

Aceptar créditos que exijan aval u obligados solidarios

En este caso el error lo comete quien se convierte en aval y no el comprador. El aval debe saber que está obligado a pagar en caso de que el comprador no lo haga y para eso da como garantía otro inmueble. En un caso normal de crédito el propio inmueble queda como garantía del crédito, pero cuando un otorgante pide una garantía adicional es porque duda del cumplimiento de pago, por lo que esto debe ser una alerta tanto para el comprador como para el que le proponen ser aval.

Adquirir un compromiso mancomunado a largo plazo

Como el de una hipoteca, con una pareja en donde sólo hay una débil relación de noviazgo es un error que se paga caro. Si el cumplimiento de este compromiso por ambos es difícil aun cuando hay hijos y un acuerdo matrimonial de por medio, es aún más complicado cuando la relación es sólo de noviazgo. Ambos deben tener muy claro cómo se resolvería este compromiso en caso de ruptura. Obviamente por escrito y con la asesoría legal que de tranquilidad a ambos.

No entender y asegurar la figura de Hipoteca Mancomunada

También puede ocurrir que se solicite la garantía del cónyuge como complemento al pago de la mensualidad Es decir que se sumen los ingresos de la pareja, para otorgar el crédito. Se les conoce como hipotecas mancomunadas, este caso suele ser más frecuente, pero los firmantes deben entender que ambos están comprometidos a liquidar este crédito. Es importante señalar que, si el crédito se adquiere por una institución bancaria, las deudas están respaldadas por un seguro de vida, por lo que, si el deudor fallece, este crédito quedará saldado automáticamente.

Sin embargo, es necesario que el deudor esté al corriente en sus pagos, de otro modo el seguro no aplicaría y esto sería realmente un verdadero problema para el aval u obligado solidario. En el caso de las hipotecas mancomunadas, el seguro de vida protege a ambos, pero en el caso de que uno fallezca se debe asegurar que en la póliza de seguro aparezca la figura de cobertura mancomunada conyugal para que se cubra la parte proporcional del adeudo que perteneció a la persona que haya fallecido.

No considerar el potencial del valor a futuro

Casi siempre damos por sentado que invertir en un casa o departamento es una inversión segura y garantizada para conservar el valor patrimonial al paso del tiempo. Las casas siempre suben de precio con el paso del tiempo, pero hay excepciones especialmente en tiempos de crisis donde los precios pueden caer o no subir lo suficiente con respecto a la inflación.

En México esto ha sido poco frecuente, pero ocurre. Por ejemplo unidades familiares demasiado lejanas a los centros urbanos en donde el transporte es malo y los servicios escasos son factores que hacen que la plusvalía sea muy baja y en algunos casos inexistentes. Cuando este ocurre la deuda empieza a ser una carga que no tiene sentido de inversión patrimonial, pues el valor de la casa puede menor a la deuda.

No entender el contrato de hipoteca que se está firmando

Las personas suelen pensar que los bancos protegen a sus clientes y que no tienen por qué revisar las cláusulas de los contratos que firman, pues nunca podrán ser modificados. Es verdad, pero siempre tenemos la opción de no firmar o al menos entender las implicaciones de los cambios que puedan darse en caso de que se cumpla una condición expresada en el contrato.

Este punto es especialmente importante en el caso, cada vez menos frecuente, de tasas de interés variable, que suelen parecer muy atractivas al principio pero que se vuelven una pesadilla con el paso del tiempo pues la mensualidad siempre estará aumentando, independientemente de lo que ocurra con nuestros ingresos.

Existen otros casos en donde la mensualidad de es fija pero el adeudo va creciendo o decreciendo conforme varían las tasas de interés. En estos casos la deuda se vuelve interminable y nunca beneficiará al propietario pues el aumento de la deuda contrarresta el valor del inmueble aunque este también vaya aumentando con el tiempo.

No conocer las opciones que ofrecen los bancos como es la oferta vinculante que te permite garantizar la oferta del crédito por escrito o el beneficio que se conoce como portabilidad que te permite corregir errores si la hipoteca que contrataste no te satisface

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