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El tiempo es oro

Esta frase que se le atribuye a Benjamín Franklin sigue siendo una enseñanza contundente: "el tiempo es oro". Pero quizá la hemos entendido al revés. Cuando escuchamos esta frase pensamos que no debemos perder el tiempo en cosas que no sean productivas y nos hagan ganar dinero.

La importancia de la rentabilidad y el oro

Está visión ha llegado a tal extremo que con los años hemos aprendido a medir todo en función de la rentabilidad, que es la manera de medir lo que ganamos. Valoramos lo que hacemos en función de la rentabilidad: ¿Esta carrera nos conviene, aunque no nos guste? ¿La relación con las personas que me rodean conviene a mis objetivos económicos? ¿Nuestras aficiones artísticas, deportivas o de entretenimiento no deberían generarnos ingresos?

Es muy probable que esta visión nos lleve a acumular riqueza, pero también tristeza y depresión porque nos vemos forzados a realizar actividades que nos gustaría y nos harían felices simplemente porque desde la perspectiva de la rentabilidad son un gasto y no una inversión.

Quizás sería conveniente ver esta frase "el tiempo es oro" dándole valor al tiempo y no a la riqueza.

Si lo pensamos un poco el tiempo es un patrimonio del que somos dueños exclusivos. No sabemos si tenemos mucho o poco, pero nosotros decidimos que hacer con este recurso no renovable. Un recurso que tenemos en abundancia al nacer y que se reduce conforme lo vamos usando, sin saber nunca a ciencia cierta cuando se agotará

SI lo ves en perspectiva el tiempo es más importante que el dinero (el oro) pues al final de cuentas todos morimos, pero el dinero es ilimitado, se conserva, permanece en el mundo, mientras que nuestro tiempo se desvanece día a día.

Derrochamos el tiempo que es limitado

Podemos derrocharlo "surfeando" sin pensar en el televisor todas las noches, o enterándonos de asuntos irrelevantes en las redes sociales. Podemos usarlo para volvernos personas altamente enteradas de temas dominados por la mercadotecnia y el consumismo como los deportes profesionales, las películas de moda o la vida de los artistas.

O, por el contrario, podemos intentar "aprovecharlo" haciendo cuentas para ahorrar unos cuantos pesos buscando ofertas o comparando precios para estirar lo más posible nuestros gastos y generar un poco de ahorro. Invertir el tiempo para que todo sea rentable es también una forma de desgastarlo.

No tiene nada de malo desarrollar nuestros talentos, mejorar nuestro valor en el mercado laboral o el de los negocios, crear la riqueza, pero esa bien sabido que algunas personas que alcanzas sus objetivos económicos no se sienten felices incluso hay testimonios de personas inmensamente ricas que han lamentado al final de su vida no dedicarse a lo que realmente querían hacer o que encuentra esa felicidad entregando las ganancias a otros, algo que durante mucho tiempo defendían y tenían como objetivo único.

Como Invertir el tiempo

La respuesta básica para diferenciar para darle valor al tiempo y no al oro está en nuestro interior. Conocer cuál es realmente nuestra misión de vida que no necesariamente es una meta u objetivo para alcanzar, pues es posible que también esos objetivos sean mandatos sociales que no provienen de nuestro interior.

Cada uno sabe, en su interior, cuál es su misión de vida, pero para esto se requiere quitar muchas capas que la sociedad, la familia, la educación y las expectativas propias se han puesto sobre la causa por la que nuestro corazón late y deseamos la vida.

Su búsqueda y definición le dará el verdadero valor al tiempo y entonces cada segundo que usemos de forma adecuada serán como una moneda de oro.

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