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El problema financiero de la apatía

La causa es interior el resultado es exterior

Antes de ser demasiado estrictos con el tema de la apatía, tenemos que considerar que es un síntoma de un problema más profundo, la apatía es un estado de ánimo impasible, en donde la persona que lo padece todo le parece que no tiene importancia, sus causas podrían tener una explicación en el pasado personal, quienes siente apatía tendrían que comprender desde su interior que es lo que les quita vigor o energía. En algunos casos puede ser algo tan simple como dar una imagen al exterior de que somos más fuertes que nuestros problemas, pero también puede reflejar una incapacidad para afrontarlos y preferir ignorarlos. No hay una respuesta única a una respuesta que se ha tejido en el tiempo con vivencias únicas.

El tema es que este estado de ánimo genera problemas a las personas, no sólo en sus relaciones sociales, familiares o de trabajo, sino con sus propias finanzas. Ser apático en las finanzas es el equivalente a ser apático con los riesgos que puede haber en un bosque en donde hay fieras que pueden vernos como presa

En la actualidad estado de alerta (lo contrario a la apatía) es casi una necesidad para evitar que no nos den un buen servicio, nos cobren de más o nos den cambio de menos. Esos pequeños robos son menores con lo que empresas pueden hacer algunas empresas

No hacer nada te hace gastar de más

A primera vista parece imposible, pues suena ilógico que si no hacemos nada sea posible gastar de más, pero ocurre y los ejemplos del daño que hace la apatía son numerosos y nos pasa a todos.

Nos queda muy culao decidimos que los seguros de autos se renueven automáticamente sin revisar si hay otras ofertas en el mercado más convenientes. Tmbién cuando aceptamos sin chistar los avisos de aumento de comisiones o de interés de los créditos que tomamos sin comparar con otras propuestas de otros bancos.

No hacer nada es muy cómodo, nos gusta evitar el trabajo, pero todos los que vendemos algo nos gusta esa tendencia de la gente a no hacer un mejor esfuerzo. Si vamos de comprar a un mercado público es común encontrar que los vendedores de la periferia vendan más caro que los que se encuentran al centro del mismo. Esto es porque sabemos que la gente no les gusta buscar mucho y hay personas que aceptan comprar el primer puesto que tengan lo que buscan, aceptando sin más el precio.

Esta tenencia hacia la inactividad encuentra siempre nuevas modalidades para ser explotada. Muchas ofertas se ofrecen como gratuitas el primer mes, pero luego tienen costo en los siguientes meses, ya sea con cargo a nuestra tarjeta de crédito o a otros servicios de pago regular como el cable de televisión o la línea telefónica. Mucha gente simplemente deja pasar esos pagos por el hecho de que hay que llamar a las oficinas o asistir a los puntos de venta para cancelar el servicio.

No gastar de más requiere de esforzarnos en revisar nuestros estados de cuenta y de comparar para asegurarnos de que lo que compramos es lo mejor que podemos obtener.

Enfrenta tus prejuicios con el dinero

Si no quieres seguir siendo víctima de las prácticas incómodas de empresas y personas es preciso que analices en tu interior qué es lo que te hace ser apático con respecto al dinero.

Las razones del desánimo que caracteriza a la apatía pueden ser diversas y todas son personales, por lo que no hay receta para resolverlo. Es importante encontrar la causa, puede ser que se tengan prejuicios morales respecto al dinero, temor al fracaso para hacer números, creer que las finanzas son muy complejas o un exceso de confianza respecto al papel benevolente de las empresas, olvidando que estamos en un sistema económico en donde la único importantes es la rentabilidad a corto plazo.

Las finanzas personales no son complejas, son problemas simples de aritmética, por eso algunas personas que no tienen escuelas tienen la capacidad de enriquecerse, pues si saben como lograr un margen y quedarse con ganancias.

La apatía, al igual que cualquier otro problema financiero no es un problema que deba tratar de resolverse en la sociedad, cambiando las leyes o con medidas de defensa a los consumidores, es un asunto interno que debido a su naturaleza puede definirse como una barrera mental, invisible, casi inexistente pero tan poderosa que nos impide construir nuestro patrimonio.

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