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Dolor emocional y consumo

Raíces emocionales en el consumo

Rosamund es una norteamericana que tiene una vida de consumo como cualquiera, pero también una carga de deuda que, como muchas personas, ha creado al usar su tarjeta de crédito y préstamos estudiantiles.

Joven y atractiva padece de otra debilidad común: le gustan las cosas bonitas. Una mañana descubrió que consentirse a sí misma era casi una religión personal, pero que esto se traducía en comprar cosas que realmente no necesitaba, lo que al final del mes se convertía en un golpe doloroso para sus finanzas ya debilitadas por las deudas anteriores.

La mezcla de gusto por las cosas "bonitas" y las deudas crecientes en tarjetas de crédito es más común de lo que uno se imagina. La sociedad de consumo ha creado todo un código de conducta basado en la explotación de las emociones para traducir los dolores, las tensiones y las asperezas en búsqueda de su satisfacción a través del consumo.

Esta satisfacción a un dolor emocional no es algo que se note de manera clara. Las personas que lo practican se ven felices, seguras de sí mismas y con grandes cualidades en cuanta a elección de productos de "buen gusto" que está acorde con el estilo de vida que quieren mostrar, aunque esto se traduzca en un aumento constante en las deudas con su tarjetas de crédito.

Nadie se detiene a pensar que este consumo obedece a un dolor emocional que nadie busca satisfacer sino acallar y ocultar. Por supuesto esto se traduce en otros dolores que en un futuro no muy lejano estarán relacionados con el dinero, el pago excesivo de intereses y una urgente cambio en las conductas de consumo que aumentará

Dolor emocional

¿Qué es un dolor emocional? Se tratan de emociones no resueltas que nos causan tensión y que pueden tener diferentes orígenes. Procupaciones por el comportamiento de la pareja, una falta de seguridad interior con orígenes en la infancia, una necesidad de aceptación y pertenencia a un grupo social o una manera de responder a una agresión de un jefe o un ser querido.

Todos tenemos dolores emocionales, pero la mayor parte de las veces nos vemos obligados a superarlas resolviendo la causa que nos provoca ese dolor, pero hay ocasiones que no es posible hacerlo, ya sea porque no tenemos el valor o fuerza suficiente para hacerlo o simplmente porque nos negamos a reconocer este dolor emocional por los conflictos que representa.

El problema entonces se convierte en un asunto económico con raíces emocionales. Las personas deciden buscar un remedio de ese dolor emocional a través del consumo, lo que provoca que con el paso del tiempo las deudas crezcan hasta que no se puedan negar. Entonces viene la búsqueda urgente de soluciones

Lo mejor es evitarlo. Rosamund, la periodista que buscó una respuesta a la reducción del consumo nos relata su experiencia a la que recurrió para salir del consumo

Como salier del cosumo emocional

Rosamund comprendió que su gusto por cosas bontias se podría convertir en un problema financiero que no podría manejar, por lo tomó una determinación radical: no gastaría nada en un mes. El reto parecía sencillo, al final de cuentas era sólo un mes, pero a pesar de que fue más difícil de lo que pensó, los aprendizajes que obtuvo sugieren que es buena idea que todos lo intentemos, tengamos problemas con las deudas o no.

Esto es lo que escribe:

"Cuando se empieza a limpiar el desorden, lo que importa en realidad se hace visible. Los amigos, la familia y los animales domésticos te amarán tengas o no unas botas de cuero nuevas. Tuve la suerte de que nadie a mi alrededor me presionó para gastar, o incluso descubrí que la mayoría de mis malas decisiones se llevaron a cabo por sí solas, a escondidas".

Para poder realizar este experimento, Lannin sugiere seguir algunas normas:

Conocer tus hábitos. Averiguar dónde gastas. Sugiere usar una aplicación móvil para realizar el seguimiento de las finanzas. Ella usa Mint, pero hay muchas disponibles y algunas son gratuitas. En esta fase lo importante no es recortar los gastos, sino analizar los puntos débiles para después elaborar un plan de acción

Ser razonable. El riesgo de dejar que todo caiga por la borda es inminente. No poner objetivos que sean imposibles de alcanzar como no comer durante el día o cosas similares.

Sin objetos. En el caso de la autora decidió que en ese mes no compraría ropa, libros, ni maquillaje. Descubrió que tenía maquillaje de sobre y muchos libros y revistas que no había leído realmente.

Rosamund describe que el principio fue fácil, aunque un poco raro. Simplemente dejó de comprar cosas. Tenía suficientes productos en casa y una vida agitada el mes anterior, así que le sirvió para recargar fuerzas y consumir lo que ya tenía

Pero luego tuvo un mal día:

"Nada trascendental, pero uno de esos días en los que no se hacen una cuarta parte de lo que quería. Todo parecía imposible, y por si fuera poco…me sentía fea e inútil… planeaba ir a Sephora (una tienda) después del trabajo. Necesitaba un nuevo polvo para cejas que había tenido la intención de conseguir, decidí, y probablemente algunos tintes de labios también. Pensé en ello durante todo el día…

"Me detuve en la puerta del ascensor de mi oficina y dije en voz alta: 'No. No vas.'

Y no fue. En lugar de eso fue a casa de su novio y decidió leer alguno de los libros que tenía y tomar un baño caliente. Actividades que le hicieron muy feliz y que le permitió ahorrar una importante suma de dinero".

Esta decisión tuvo un efecto de bola de nieve: Dejó de ir a las tiendas donde sabía que iba a salir con una bolsa. Dejó de visitar sitios web donde sabía que gastaría dinero.

Se dio cuenta de que muchas cosas que compraba, eran para llenar un hueco en una mente a cargada de ansiedad y la tristeza. Afirma que es fácil de usar tarjeta de débito. Pero es difícil sentarse con lo que realmente le está molestando a uno, y tratar de averiguarlo.

"En el primer día del mes siguiente, me he comprado el bolso del ordenador portátil. Es hermoso y útil, pero lo más importante, que fue comprado con la atención y la intención", concluye la autora.

Fuente

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