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Cuida tu dinero escuchando tu voz interior

Un conocimiento interior nos alerta sobre nuestras decisiones

¿No te ha pasado que cuando tomas una mala decisión, en torno al dinero, algo en tu interior te decía que no lo hicieras? Si no te ha ocurrido es importante que estés alerta, tu mente consciente está acallando tus conocimientos no conscientes que se expresan sin palabra para orientar tu decisiones. Si lo has sentido sabes de lo que hablamos.

Esto no es fácil, principalmente porque vivimos en una sociedad que ha privilegiado al pensamiento racional, desacreditando nuestra intuición o voz interior que nos alerta sobre posibles riesgos que está nuestro pensamiento no consciente está detectando.

Sin embargo los expertos en neurociencia, como lo comentamos antes, han encontrado que es posible confiar en nuestras emociones para tomar mejores decisiones, entre ellas las relacionadas con nuestro dinero o finanzas, pero debemos aprender a identificarlas.

No es lo mismo sentirse molesto por no poder satisfacer nuestra necesidad de estatus adquiriendo un producto que no está al alcance de nuestra economía, que incómodo por estar gastando por algo que realmente no necesitas.

¿Cómo reconocer la diferencia y tomar la decisión que nos beneficie?

Escucha tu interior para decidir

Los neurocientíficos recomiendan que escuchemos a nuestro cuerpo: si nuestro malestar es físico (como sudoración o un dolor en el estómago) son las emociones las que están actuando. Pero si nos sentimos mal por la forma en como tendremos que afrontar la próxima vez a nuestros amigos, entonces no son las emociones, sino nuestra mentalidad la que está presionándonos.

La neurociencia ha descubierto que el inconsciente capta, sin que nos demos cuenta, una cantidad infinitamente superior de información que lo que hace nuestro ser consciente. Por lo tanto, seguir lo que los emociones nos dicen es elegir la opción más informada.

Debido a que estamos educados sólo para escuchar nuestro pensamiento racional, es necesario que identifiquemos la forma en como nuestros deseos influyen en nuestra mente. Nos daremos cuenta que hay cosas que son impulsivas y no te llevan a nada, a pesar de que habías pensado que eran muy importantes.

¿Deseos básicos?

De acuerdo con un estudio publicado por Steven Reiss en el libro “Who am I? The 16 Basic Desires that Motivate Our Actions and Define Our Personalities existen 16 deseos que se pueden considerar como básicos en cada uno de los miembros de la humanidad:

1- Aceptación, la necesidad de ser apreciado.

2- Curiosidad, la necesidad de aprender.

3- Alimento, la necesidad de comer.

4- Familia, la necesidad de tener y criar hijos e hijas.

5- Honor, la necesidad de ser leal a los valores tradicionales de una colectividad.

6- Idealismo, la necesidad de justicia social.

7- Independencia, la necesidad de tener la individualidad garantizada.

8- Orden, la necesidad de entornos estables y organizados.

9- Actividad física, la necesidad de practicar ejercicio.

10- Poder, la necesidad de tener una cierta capacidad de influencia.

11- Amor romántico, la necesidad de sexo y belleza.

12- Ahorro, la necesidad de acumular.

13- Contacto social, la necesidad de tener relaciones con otros.

14- Estatus, la necesidad de ser socialmente significativo.

15- Tranquilidad, la necesidad de sentirse seguro.

16- Venganza, la necesidad de devolver los golpes.

Por supuesto, cada persona es diferente, pero esta clasificación es interesante desde el punto de vista de dinero y nuestras finanzas pesronales

Por ejemplo, solamente 7 de los 16 deseos están relacionados con dinero, los demás tienen que ver con la autorrealización. Y algunos de ellos con nuestro ego, o nuestra necesidad de reconocimiento que necesitamos por un sentimiento de inseguridad.

Decisiones de dinero más claras

Esta lista es un indicador importante para darnos perspectiva y no ahogarnos en un vaso de agua cuando tenemos que tomar una decisión financiera.

Comprar un auto deportivo de lujo, por ejemplo, puede estar asociado con el deseo de aceptación, pero si lo comprendemos podríamos encontrar otras formas de satisfacer este deseo. Y el mismo criterio puede aplicarse para cualquier decisión de compra que estemos tomando.

Por supuesto existe primero la necesidad básica de subsistencia, que está relacionada con nuestra salud física y mental, y que requiere de recursos como la alimentación, la vivienda y un modo de obtener ingresos o recursos para los demás deseos; el cerebro primitivo buscará protegernos de los peligros, por lo que se inclinará por la seguridad y la supervivencia en primer término.

Es difícil e innecesario luchar contra las necesidades básicas, es mucho más saludable y positivo enfocarnos en satisfacerlas en primer término, pero tanto los impulsos del cerebro primitivo, como los deseos que buscamos satisfacer lo que requieren, más que dinero, es comprensión de nosotros mismos.

El conocimiento de lo que realmente somos no solamente ha sido probado como una herramienta eficiente para controlar nuestros gastos, sino que es una recomendación de expertos en finanzas y creación de riqueza que han escrito libros que se encuentran en las listas de los más vendidos por años, como el caso de los de Napoleón Hill o Harv Eker.

La tarea de identificar nuestras motivaciones reales no es fácil y toma su tiempo, pero el reconocimiento de que podemos estar actuando de manera contraria a nuestros propios intereses es suficiente para ponernos alerta

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