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Beneficios de actuar ante una preocupación

Uno de los aprendizajes que nos trajo el confinamiento fue que no podemos esperar a que la solución venga de afuera, a pesar de que el problema es mundial, de que poco podemos hacer en lo individual para cambiar las cosas, nuestro destino lo definimos nosotros con nuestras decisiones. Aquellos que actuaron y no esperaron soluciones no sólo estuvieron más preparados para afrontar la crisis, sino que salieron fortalecidos

El momento clave fue la decisión anticipada

Esta es la experiencia de una familia que encontró el camino del éxito cuando las cosas parecían lo contrario: que vendrían tiempos difíciles a partir del cierre de empresas y escuelas y que nadie podría salir de sus casas. Para muchas personas que vivían de un sueldo otorgado por el gobierno o de empresas decididas a aguantar hasta el final, llevando el trabajo a casa, la incertidumbre no fue tan grande. Pero esta no es la historia de aquellos que trabajaban por su cuenta y tenían pensar en cómo afrontarían los gastos en cuanto los ingresos dejarían de fluir por una fecha indeterminada.

Cuando el responsable de llevar los ingresos a casa se enteró de que podía perder su empleo, no guardó silencio y espero a que los hechos ocurrieran, de inmediato compartió su preocupación con su esposa y juntos armaron un plan para que, en caso de que ocurriera, poder responder de la forma menos dolorosa posible

- ¿Qué hicieron? -le pregunté a la persona que me narró la historia. Su respuesta fue muy interesante.

Aligerar la carga, aunque doliera

Lo primero fue que se concentraron en hacer un corte de caja. Reunieron sus deudas y analizaron cuanto debían de tarjetas de crédito y otros préstamos. Luego armaron una lista jerarquizada de los gastos regulares, poniendo en primer término los más importantes e imprescindibles y bajando en importancia hasta llegar a los que podían dejar de hacer en un momento dado, como la TV de paga, algunos planes de internet en sus celulares, renegociaron de inmediato cualquier tipo de mensualidad, buscaron cancelar el gimnasio, pero estaba cerrado, lo mismo ocurrió con las colegiaturas, temas que dejaron pendientes como medidas emergentes adicionales en caso de que la crisis realmente llegara.

Terminado esto organizaron un plan de pagos para disminuir las deudas lo más posible y tomaron el compromiso de no tomar nuevos créditos. En ese momento la empresa para donde trabajaba el proveedor de esta familia aún estaba dispuesta a pagar a sus colaboradores, aunque se percibía en el ambiente que el propietario de la empresa no podía soportar mucho tiempo una situación así. De modo que, en lugar de aplazar los pagos, como lo ofrecía el banco, liquidaron todo lo que pudieron.

Revalorar lo que se tiene

También hicieron un análisis de sus activos. Es decir, los objetos de valor que tenían y que podrían convertir en dinero en efectivo. Mi amigo, quien fue el que me narro esta historia y su esposa se sorprendieron cuando se dieron cuenta de la cantidad de ropa nueva o casi nueva que tenían de sus hijos, además de juguetes costosísimos que compraron por impulso pero que no usaron realmente, quedándose prácticamente nuevos en sus cajas. Algo similar ocurrió cuando revisaron sus propios espacios. Una cantidad enorme de cosas que jamás usaron y que estaban ahí ocupando espacio y llenándose de polvo.

Su esposa decidió abrir una "venta de garaje virtual" una idea novedosa en donde publicaba en un grupo de Facebook prendas a precio de remate y esto la mantuvo ocupada por varias semanas. Mientras tanto el esposo se concentró en buscar otras oportunidades para ganar dinero, haciendo un análisis personal de otras habilidades que podría explotar.Recordó que todo mundo quería siempre que hiciera unas empanadas que le había enseñado su abuela y que el siempre presumía, pues era lo único que sabía hacer.

Intentó entonces hacer un menú, buscó ideas en internet de cómo hacer un negocio en casa y se puso a trabajar, un poco como terapia, otro con la esperanza de hacer algo de dinero empandas de sabores exóticos que había estado revisando en internet. Cómo no podía organizar reuniones para que la familia lo probara, intentó con los servicios de entrega a domicilio, lo que le permitió descubrir que podrían ser unos excelentes asociados de su negocio y se involucró en entender como funcionaría.

Mientras tanto su esposa terminó de rematar todos los productos que recolectó para su venta de garaje virtual. Con el dinero reunido decidieron compara un horno y aprovechar los espacios que habían ganado deshaciéndose de cosas inútiles para empezar a vender empanadas a venta a domicilio

Dificultades en el camino

El novel empresario me confesó que las cosas no fueron fáciles, sobre todo en el manejo de los costos, querían estar a un precio competitivo y a la vez ofrecer las mejores empanadas que podrían alguien ofrecer, tampoco querían que los hijos se preocuparan

"Ese momento fue clave -explicó- mi esposa me dijo que perderíamos el dinero ahorrado y estuvimos a punto de abandonar la idea. Estaba tan desolado que mis hijos se dieron cuenta, la mayor me preguntó que pasaba y le dije que no podríamos vender empandas buenas a un precio barato.

-"Entonces mi hija de 12 años dijo algo que cambio las cosas:

-'Papá haz las sabrosas y ofrece a una tercera parte de valor, la gente las probará y pagarán lo que fuera por repetir. Así entran al mercado muchas empresas, lo he visto en la tele'

-"La idea nos entusiasmó, lo compartimos con la empresa de servicios de entrega y nos explicó que tenían un programa para apoyar este tipo de proyectos, que ellos también no cobrarían, solo ganaría el repartidor,

-” ¡El negocio estaba armado! -exclamó mi amigo visiblemente entusiasmado

El presagio se cumplió

Cuando llegó la noticia de que se perderían los ingresos que aportaba el esposo, el tema ya era secundario

En los últimos meses la pareja se llenó de trabajo y las preocupaciones por falta de ingresos se desvanecieron. Este trabajo en familia además les mejoró su relación entre ellos, que se había empolvado debido a la atención que el trabajo exige.

Por supuesto no saben cómo vendrán los nuevos tiempos, pero sin lugar a duda están preparados para cualquier eventualidad y con ideas renovadas para actuar. Su recomendación final me parece el mejor consejo para afrontar una crisis:

"Lo único que no debes hacer es dejar de actuar"-remató

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